Paraísos Perdidos

La sonrisa perdida en las sombras abandonadas de los árboles.

Como una llamarada, como un vestigio, como un suspiro.

Los juegos que recreaban epopeyas y películas mudas.

Como un latido, como el llanto del viento, como rumores de mar.

La canción de la noche en las manos que rezan y sueñan.

Como un estupor, como una espiga secándose al sol, como

un camino sin emprender. Las muñecas petrificadas en el solar de la imaginación.

Como un miedo, como un aullido, como todo lo por nacer.

Y así van transcurriendo los días y pasando los momentos.

Todo pasa, nada te turba, la memoria es un bosque a veces impenetrable.

Pero nadie juega, nadie trunca espadas de madera, nadie dibuja rayuelas y papelotes…

....... solo quedan paraísos perdidos.

Paul Leonard